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martes, 4 de noviembre de 2014

Por qué dejé Frankestein y Mentiras de Sangre

Holaaas :) martes, qué lento pasa la semana, ¿No creen?
En la entrada de hoy voy a hablar de por qué dejé de leer Frankestein o el moderno prometeo, de Mary. W. Shelley y Mentiras de sangre, de Mary Higgins Clark.













Realmente, me es más fácil decir por qué dejé Frankestein. No es la primera vez que lo leo: resulta que mi mamá me lo compró en una ocasión especial (cumpleaños creo que era) y lo leí y no me gustó. Razón: la trama. No me agradaba que durante todo el libro no pasen otra cosa que tragedias. Al principio conocemos la vida del personaje de Víctor, quien tuvo una infancia feliz, y luego van sucediendo una serie de cosas trágicas hasta que llega a la universidad. Allí se vuelca en los estudios de la filosofía natural y es así como crea al famoso Frankestein. Luego nos cuenta cómo este hecho le arruinó su vida.
 Leer todo el tiempo hechos tristes o trágicos, en un solo libro, no me gusta. No quiere decir que en un libro espere felicidad las 120 páginas, pero siempre hechos de este tipo cansa y hace que no disfrute el libro (¿quién disfrutaría un libro triste, si vamos al caso?). Además, a pesar de que hace ya unos años que lo volví a agarrar, me acordaba incluso de cómo terminaba y realmente no quería llegar a esa parte.


Mentiras de sangre lo dejé porque me aburría. Los hechos no llegaban a dejarme con ganas de más, no sé por qué. No me ocurre eso con los libros de Mary Higgins Clark, suelen atraparme el 80% de los casos. Por eso simplemente lo dejé.


Aquí concluye la entrada, decidí que ustedes merecían saber por qué abandoné la lectura de ambos libros.

Besitos :3
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